Por categoría: 'Raya yoga'

 

Manu preguntó en la entrada sobre cómo mejorar la atención y la memoria qué ejercicios podría hacer para estar relajado y a la vez mantener la atención cuando tienes un trabajo de controlador aéreo.

Mantener la atención es un ejercicio principalmente de voluntad que a medida que lo desarrolles irá aumentando. En este aspecto lo más importante es dejar que tu “músculo” de la atención descanse de vez en cuando con alguna actividad que te sirva para distraer la mente y que sea agradable.

En cuanto a conseguir mantener una relajación contínua tienes un abanico de posibilidades más grande:

  • Estirar piernas y brazos cada hora más o menos: si estás mucho tiempo sentado la sangre se acumula en las piernas y si tu cuerpo no está cómodo te costará mucho más mantener la atención. Un corto paseo aunque sea en la misma torre de control será positivo.
  • Respiraciones profundas: normalmente respiramos con el pecho lo cual aparte de no ser el mejor modo de respirar tampoco hace que nuestro cerebreo esté bien oxigenado. Hacer una o dos respiraciones profundas cada 15 o 20 minutos será muy refrescante para el cerebro y se puede hacer sentado sin quitarle el ojo al radar.
  • Contraer y relajar grupos de músculos cuando los sientas agarrotados: los hombros por ejemplo se agarrotan rápidamente después de estar trabajando un rato con el ordenador. El mero hecho de contraer los hombros llevándolos hasta el cuello y luego relajarlos hará que vuelvan a una posición más natural y te ayudarán a estar más relajado.
  • Masaje ocular y masaje en los senos frontales: relajará los ojos y si estás tenso/estresado, te servirá también de ligera relajación. Aunque sean solo 20 segundos notarás la diferencia.
  • Respiración adecuada: si conseguimos controlar la respiración para hacerlo adecuadamente el oxígeno llegará de forma más regular y en mayor cantidad a nuestra cerebro. No confundir con respiraciones profundas, si hacemos respiraciones profundas sin parar nos puede dar un empacho de oxígeno.
  • Sesión de Hatha Yoga: lo ideal en tu caso sería que asistieses a sesiones de hatha yoga después del trabajo al menos una o dos veces a la semana para contrarrestar los efectos de las horas de trabajo. Una sesión de hatha yoga puede durar desde 45min hasta 2h.

¡Ya nos contarás si los consejos te han ayudado!

La ira no es más que la expresión de un deseo no satisfecho. Nuestra mente se rebela cuando no puede obtener lo que desea por lo que grita y se enfada como un niño pequeño.

La forma más eficaz de erradicarla es eliminar nuestros deseos aunque esto es bastante complicado.

Una forma más sencilla puede ser alejarnos del objeto que haya causado ese estado mental y una vez que no lo tengamos delante pensar sobre las causas que nos han conducido a esa situación. El mero hecho de cambiar el objeto sobre el que se concentra la mente, del deseo no satisfecho a las causas de nuestro estado mental es como quitarle la leña a un fuego que esté ardiendo: no solo aprenderemos más sobre cómo reacciona nuestra mente sino que el enfado se nos pasará.

Aparte de las consecuencias nefastas que tienen sobre el cuerpo las emociones negativas la ira nos hace ver el mundo de una forma distorsionada y puede provocar que tomemos decisiones sin pensar de las que luego nos arrepintamos. Por eso es importante que nos esforcemos todo lo posible en mantenernos ecuánimes y no ser presas de los enfados.

Personalmente encuentro muy útil pensar que si algo hace cambiar mi estado de ánimo es únicamente porque yo se lo he permitido antes. Los objetos de por sí no tienen ningún efecto, es nuestra mente la que los otorga cualidades, por eso un arma es motivo de alegría para algunas personas mientras que para otras es motivo de pena.

Más información:

Tratak es el nombre de una técnica de Yoga que consiste en lo siguiente:

  1. Nos situamos en un lugar con poca o ninguna luz.
  2. Colocamos y encendemos una vela enfrente de donde nos vayamos a sentar de forma que nos quede aproximadamente a la altura de los ojos.
  3. Comenzamos a mirar fijamente la llama de la vela sin pestañear hasta que nos lloren los ojos. En ese momento los cerramos y los mantenemos cerrados aproximadamente el mismo tiempo que los hayamos mantenido abiertos. Una vez hayan descansado volvemos a abrirlos y volvemos a mirar fijamente la vela. Al principio se recomiendan periodos de 15 minutos que se pueden prolongar hasta 1 o 2 horas según el tiempo del que disponga cada uno.
  4. Durante todo el proceso, tanto cuando tengamos los ojos abiertos como cuando los tengamos cerrados debemos mantener la mente concentrada en la vela. Esta es, con diferencia, la parte más complicada del ejercicio.

Notas:

- Al principio abriremos y cerraremos los ojos durante periodos más o menos cortos según nuestra salud visual. En mi experiencia si estoy mucho tiempo sin practicarlo cuando vuelvo a ponerme no puedo mantener los ojos abiertos sin pestañear más de 2 minutos las primeras veces. Cuando he estado practicando rigurosamente el ejercicio puedo mantener los ojos sin pestañear más de 15 minutos.

- Aunque consigamos mantener los ojos abiertos sin pestañear durante media hora si no concentramos la mente en llama el ejercicio no sirve para nada. Al concentrarnos en la vela estamos llevando la atención a la vista y es gracias a eso por lo que los ojos se revitalizan.

- Este ejercicio no es peligroso (y ninguno de los que publique en el blog). Aparece en comentarios a los Yoga Sutras de Patanjali de diversos autores, en obras de Swami Sivananda, he consultado al doctor en optometría de la óptica a la que voy y me ha dicho que le parece un ejercicio completamente lógico y sano. Es más cuando me hace las revisiones después de haber estado haciendo tratak siquiera el día antes lo nota.

- Si no tenemos a mano una vela cualquier objeto sencillo servirá. Hay yoguis que lo practican incluso fijando la vista en montañas distantes.

Beneficios
- Menor movimiento mental. Al acostumbrar a la mente a concentrarse en un único pensamiento si no hacemos meditación u otras técnicas de relajación o control mental notaremos rápidamente cómo se reduce la cantidad de pensamientos que hay habitualmente en nuestra mente. A menudo, después de volver a practicarlo después de un tiempo sin hacerlo cuando voy por la calle noto como si todo estuviera mucho más en silencio.

- Mayor capacidad de concentración. Al principio puede parecer algo entretenido el hecho de mirar la llama de una vela pero 30 segundos más tarde ya estás pensando en cuánto tiempo queda para terminar. El mero hecho de mantenerte en el sitio durante el tiempo que te hayas propuesto aumentará el dominio sobre tu mente (ella quiere ponerse a hacer algo más interesante y tú quieres seguir haciendo el ejercicio). Al hacer esto varias veces la mente empieza a perder fuerza y te vuelves más dueño de tí mismo y tu capacidad de concentración en circunstancias adversas aumenta considerablemente.

- Mayor salud ocular. Según Swami Sivananda este ejercicio puede mejorar y curar en algunos casos la vista cansada y algunas enfermedades oculares como la miopía ya que estamos ejercitando los músculos oculares mediante relajaciones y contracciones controladas.

- Ojos con más vida y brillo. Aunque quizás no acabemos con unos ojos como los de la mujer afgana pero sí que aumentarán el brillo y la fuerza de forma evidente.

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Es común la creencia de que las personas mayores tienen muy mala memoria. Sin embargo si realmente tuviesen mala memoria no recordarían las batallitas por las que muchos son famosos. Lo que ocurre es que al hacernos mayores la capacidad de prestar atención sobre un asunto se debilita. Al prestar menos atención las impresiones quedan grabadas en la memoria con muy poca fuerza y se olvidan rápidamente. Por eso, aunque recuerdan los nombres de sus compañeros de colegio o de su primera novia no son capaces de recordar lo que hicieron la semana pasada.

La mejor forma de fortalecer la memoria es desarrollando la capacidad de atención y os propongo un ejercicio para ello:

  1. Tomemos un objeto, el que sea, cuanto menos atractivo sea para nuestra mente más difícil nos resultará prestarle atención pero más beneficio tendrá el ejercicio: una fruta, una lámpara, un bolígrafo. Al principio es mejor elegir objetos simples.
  2. Concentrémonos en el objeto elegido durante unos minutos intentando pensar únicamente en él y luego deberemos anotar todas las impresiones o ideas que nos haya sugerido (forma, color, textura, etc).
  3. Al día siguiente volvamos a tomar el mismo objeto y dedíquemosle un tiempo similar en volver a analizarlo. Muy probablemente notaremos nuevas impresiones que no vimos el primer día y el interés por el objeto será mayor que también deberemos anotar.
  4. ¡Tras unos días de haber seguido haciendo este ejercicio nos impresionará ver la cantidad de información que se obtiene!

Si lo probáis contad qué tal os ha ido.
Cuando agotemos ese objeto podemos tomar otro un poco más complicado y seguir practicando. Con este ejercicio no solo ganamos desarrollamos nuestra capacidad de atención sino que también aumenta nuestro control mental.

Tengo buenas noticias para aquellos que piensan que, para bien o para mal, una persona nunca cambia: ¡NO ES VERDAD!

Una gran parte de nuestro comportamiento está basado en hábitos o acciones que le hemos enseñado a nuestro subsconciente, a lo mejor involuntariamente. Pero, al igual que le hemos enseñado esas acciones le podemos enseñar otras.

En el caso de los malos hábitos una de las formas más efectivas de vencerlos es desarrollando la cualidad opuesta. Por ejemplo, si tenemos perdemos enseguida la paciencia y queremos erradicar este mal hábito tenemos que entrenar su contrario, la paciencia. Cada vez que veamos que estemos apunto de perderla tenemos que repetirnos a nosotros mismos: “Tengo una paciencia infinita, no la voy a perder con algo tan insignificante como esto.”

El método es así de simple y probablemente muchos ya lo conozcáis; lo verdaderamente complicado es seguir repitiéndonos eso el día siguiente. Para evitar que nuestras buenas y sinceras intenciones se queden en el aire tenemos que usar técnicas de acoso y derribo con nuestra propia mente. A continuación detallo los métodos que yo he encontrado más efectivos:

- POST-IT: Escribimos una palabra o algo que nos recuerde nuestro objetivo y cada vez que lo veamos, aunque sea de perfil o de pasada traeremos a la memoria nuestro objetivo. Es mejor no abusar de los post-its ya que si nos acostumbramos a verlos en todas partes nuestra mente los empezará a ignorar. Es mejor ponerlos en sitios donde llamen la atención, por ejemplo el centro del espejo del baño, en la puerta de la nevera o encima de la mesa (si somos ordenados y no hay nada más).

- DIARIO PERSONAL: Es muy buena costumbre llevar un diario en el que al final del día anotemos si hemos recordado o no nuestro objetivo. Cuando al cabo del día veas que se te había olvidado completamente harás renovados esfuerzos al día siguiente para no olvidarlo. Si un diario requiere demasiado tiempo una tabla con los días del mes será suficiente: cada día marcamos con una mueca “x(” los días que nos hemos olvidado y con una sonrisa “:)” los días que nos hemos acordado. ¿A nadie le gustan las muecas, verdad?

- VISUALIZACIONES: Las visualizaciones son una herramienta muy potente. Hacer visualizaciones en las que nos observemos poseyendo una increíble paciencia hará que nuestra mente abandone antes sus malos hábitos de perderla enseguida.

- TOMÁRSELO COMO ALGO PERSONAL: Una forma especialmente útil y convincente para aquellos que sean combativos o competitivos es tomarse el superar ese hábito como un reto personal. Si nos imaginamos que alguien que nos cae muy mal o que nos saca de nuestras casillas nos dice que no somos capaces de superar la poca paciencia la próxima vez que la vayamos a perder nos acordaremos de él y nos resultará extremadamente gratificante el NO perder la paciencia entonces y decirle mentalmente: “¿Qué? ¿Cómo decías? Me parece que no te he oído bien.”

Aunque parezca mentira son estos pequeños detalles los que marcan la diferencia entre cambiar y no cambiar.